Salud en la Empresa.

El efecto pérdida está siempre presente en nuestras vidas. Reconocemos el valor de algo cuando lo perdemos, quizá por nuestro carácter reactivo generalizado, incluso en cuestión de salud. Nunca decimos: “No me duele nada”, “¡Qué bien me encuentro!”, ¡Qué feliz soy!”, porque damos por hecho que así es como debe ser y, por lo tanto, pierde valor. Por este motivo es una lástima dar la razón a la frase: “La salud no es reconocida, hasta que es perdida”.

Actualmente diferentes empresas apuestan porque el personal sepa reconocer el sentirse bien y valorarlo. Empleando diferentes técnicas capaces de resaltar los valores corporativos de responsabilidad social y de prevención de riesgos laborales que contribuyan al mejoramiento continúo del entorno laboral.

El poder  llevar a cabo un programa de salud y bienestar físico y emocional aporta a mejorar la salud integral de los trabajadores como medida de productividad y sostenibilidad para la empresa siendo conscientes de la importancia que tiene para el propio trabajador y como esto se trasmite en su labor. Como bien dice el refrán: ‘Más vale prevenir que curar’.

Para ello es necesario poner en marcha acciones que permiten cuidar la salud de manera proactiva. Algunas de ellas son:

Para ello es necesario poner en marcha acciones que permiten cuidar la salud de manera proactiva. Algunas de ellas son:

  • Fomenta el consumo de fruta en horas laborales.
  • Es muy importante consumir mucha agua.

Uno de los hábitos saludables en el día a día es llevar una dieta equilibrada rica en proteínas, vitaminas, fibra. Y para evitar que los empleados recurran a la comida basura por falta de tiempo, Es aconsejable  ofrece un servicio de catering de comida sana.

La actividad social es otro de los hábitos saludables que no debemos pasar por alto. Dedicar tiempo a actividades que nos ayudan a desconectar del trabajo hace que nuestra mente y cuerpo estén más descansados y predispuestos.

Hacer actividades como: meditación, yoga, e incluso el servicio de un fisioterapeuta.  Actividades que se realizan en horario laboral o fuera del mismo, según disponibilidad.

Otras actividades como ir al gimnasio, caminar, ir a un cine, teatro etc son actividades que te ayudan a desconectar y a regenerar esa parte emocional que ayudan a ser más productivo en todos los ámbitos tanto laboral como personal.

La prevención vale la pena

Ligada a la salud y la seguridad en el trabajo, es una asignatura pendiente en nuestro país concienciarnos de la importancia que tiene la prevención de riesgos, que aunque ya hace 20 años que se publicó la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (PLR), son muchas las empresas que no invierten lo suficiente en tomar las medidas adecuadas para reducir los accidentes laborales y de salud en su empresa.

El lograr que los empleados opten por adquirir hábitos saludables, tanto en su horario de trabajo como fuera de él,  es de gran interés para la empresa.

Y es que, nuestro país tiende al desorden. Los horarios de restauración y ocio son ejemplos que convierten a España en un mini laboratorio de malos hábitos, exportables a otros destinos donde hay empresas españolas.

Prevenir, antes que curar. 

Las acciones individuales son las más comunes. Sobre todo, técnicas de prevención del estrés y cursos específicos de formación. Dan buenos resultados los workshops o talleres de competencia emocional. Mejoran las habilidades sociales, enseñan a reducir la presión y el ritmo de trabajo y muestran cómo combinar vida profesional y privada, al tiempo que fomentan la confianza del trabajador en sus capacidades. Desde lo personal, planificar la carrera de acuerdo a un auto análisis de fortalezas, debilidades e intereses según el grado de adicción alcanzado consigue resultados parecidos.

Apoyo en la empresa. A través de auditorias específicas, la empresa reconoce el problema como legítimo y puede prestar apoyo al adicto. Eliminar jornadas de trabajo demasiado largas, garantizar la flexibilización horaria, cuidar la distribución del tiempo, no reforzar las conductas heroicas (como trabajar 50 o 60 horas semanales o incluso más), aumentar el tiempo parcial y programar actividades deportivas. Esto es, generar políticas antiadicción desde el primer día de vida laboral.

En España, los Programas de Asistencia al Empleado (PAE) que priorizan la responsabilidad compartida entre empleado y empleador para temas de salud, seguridad y bienestar social, diseñados para trabajadores alcohólicos, empiezan a aplicarse contra el estrés y la adicción al trabajo. Sumado a esto, un grupo de apoyo de compañeros contendría al empleado.

La sociedad y la familia. Los padres de adictos al trabajo suelen construir un ambiente familiar que incrementa la probabilidad de dependencias futuras. Por eso, se aconsejan terapias grupales. Es el núcleo familiar, con sus disfunciones, el que ofrece la mejor información sobre el adicto. Los expertos recomiendan, además, campañas que adviertan de la creciente presencia de esta adicción en las empresas y que dejen en claro sus consecuencias.