Hábitos  para una buena alimentación este verano.

El verano es seguramente la época del año más esperada por todos ya que es la hora de disfrutar de esas merecidas vacaciones.

Pero hay que tener en cuenta algunos detalles si no queremos que esa época tan  ansiada se convierta en un verdadero calvario.  En verano se suelen descuidar los hábitos saludables, debido, entre otros motivos, al aumento de las reuniones sociales, las comidas fuera de casa y el incremento de consumo de bebidas y productos azucarados. Con el objetivo de no descuidar las costumbres sanas, es necesario recurrir a una alimentación adecuada que nos ayude a no abusar del nuestro cuerpo.

Una buena alimentación es fundamental ya que es la mejor manera de contrarrestar las altas olas de calor que nos acechan en estas épocas del año.




Dentro de los platos propios del verano, las ensaladas ocupan, sin duda, un lugar predominante. Por ello queremos enunciar algunos concejos que nos ayudarán de disfrutar y no abusar en estas vacaciones.

Sigue una alimentación equilibrada, variada y ajustada a tus necesidades. Para ello deberás tener en cuenta tu estado físico, cuánta actividad física realizas o tu edad, entre otras cosas. Si tienes dudas puedes consultarlo con un profesional.

Procura realizar cinco comidas al día: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. Siempre es más recomendable comer poca cantidad y de forma más frecuente.

Comer de todo, de manera moderada, es comer sano. ¡No hay alimentos buenos ni malos!

Realiza un desayuno completo todos los días, ahora que tenemos más tiempo, dedícale al menos 15 minutos a una de las 3 comidas más importantes del día. Realiza un desayuno variado, incorporando alimentos diferentes.

Acostúmbrate a leer las etiquetas de los alimentos y bebidas. Son la tarjeta de presentación del producto, te dan toda la información que necesitas para poder seguir una alimentación equilibrada.

¡Muévete, lleva una vida activa!, en vacaciones sigue siendo activo, en la playa, en la montaña, camina, nada, aprovecha para disfrutar del aire libre. Además así absorberás más vitamina D importante para tu salud ósea.

Duerme lo necesario, como mínimo 7 horas. Así conseguirás que las hormonas que regulan el apetito estén equilibradas y se controle el aumento de peso corporal. Además, hay alimentos que por su composición favorecen el descanso, debido a su contenido en triptófano (pavo, pollo, leche, queso, pescado, huevos, verduras de hoja verde o fresas).

Realiza ejercicio físico de manera regular, como mínimo 3 días a la semana: correr, montar en bicicleta, jugar a las palas? Procura no practicarlo en las horas del día que más calor hace, así evitarás deshidratarte con mayor facilidad. La actividad física ayuda a prevenir enfermedades, mejora el estado de ánimo, disminuye el estrés, aumenta la autoestima y fomenta las relaciones sociales.

Hidrátate de manera regular, ¡Hay muchas opciones! Los síntomas de la deshidratación provocan reducción de la atención, abotargamiento, dolor de cabeza; la sed es el primer síntoma de deshidratación, evítela.

Si vas a conducir realice comidas ligeras. Las comidas copiosas y demasiado grasas, provocan somnolencia y digestiones pesadas. A la hora de la comida incluye recetas frescas y ligeras con verdura o ensalada de acompañamiento del plato principal. No añadas más sal a los platos elaborados.

Está bien tener tiempo para relajarse, ya sea en la playa, la piscina o donde prefieras, pero no es recomendable frenar nuestra actividad cotidiana al 100%. Intenta mantenerte activo. Si eres deportista sigue haciendo deporte moderadamente: nada un poco en la piscina, corre durante algunos minutos, camina… Por supuesto, también puedes seguir yendo al gimnasio y adaptar tus rutinas al periodo estival.

No des por finalizada la «operación bikini» el primer día de playa. La salud y el bienestar es un compromiso constante. También en verano es recomendable cuidar tu alimentación para que te sientas bien y conserves la línea. Hay una serie de consejos nutricionales para el verano pensados para que te cuides y disfrutes plenamente de este periodo del año.

Ensaladas, gazpachos y sopas frías, zumos, carnes y pescados… Y, por supuesto, mucha agua para mantener tu cuerpo perfectamente hidratado.

Estarás pensando: ¡en verano sí que voy a descansar! Pero no se trata de descansar más que también sino de  descansar mejor para luego estar más activo. Tu cuerpo tiene un ritmo de descanso que debes conocer. También tu sueño tiene sus propios ciclos y no se rigen por el despertador, precisamente. Aprovecha el tiempo libre para descubrir cómo descansa tu cuerpo y descubrirás que luego tienes muchas más energías para desarrollar toda tu actividad diaria.