La Realidad aumentada amenaza la vida de los móviles

Al menos es lo que creen diferentes expertos de la industria tecnológica. Algunos apuestan por que eso ocurrirá dentro de una década y otros, un lustro, pero coinciden en que el camino para la eventual sustitución de los teléfonos inteligentes por otro tipo de tecnología está siendo construido por gigantes como Microsoft, Amazon, Elon Musk y Facebook. Se llama realidad aumentada.

La empresa de Mark Zuckerberg, siempre en competencia directa con Google y Apple, tiene especial interés en crear un universo paralelo de experiencias a través de apps y herramientas que no necesiten el soporte de un teléfono inteligente, ese aparato tan pequeño que se puede llevar a cualquier lado y lo suficientemente robusto para ejecutar un número cada vez mayor de tareas diarias.

En los últimos certámenes de tecnologías se plantean incógnitas “¿Y si pudieras escribir directamente a través de tu cerebro?”. Es solo uno de los planteamientos para llevar a cabo su plan de 10 años: construir un mundo basado en la realidad aumentada, una proyección virtual sobre el mundo real.

En ese mundo, las pantallas físicas son prescindibles. Para ver una película o una serie, basta proyectar una pantalla virtual más grande que cualquier televisión disponible en el mercado. Fue lo que hizo Zuckerberg en el escenario del Silicon Valley al presentar un prototipo de gafas de realidad aumentada.

Microsoft también apuesta que el futuro vendrá en gafas. La compañía presentó en 2015 Hololens, un aparato con sistema holográfico que combina elementos del mundo físico con escenarios virtuales que permite, por ejemplo, no solo hacer una videoconferencia, sino tomar un café con el interlocutor a través de hologramas. “Dentro un sistema como ese, no te hace falta tener un smartphone, puedes simular uno y ya está”,

Aldis Sipolins, director de Realidad Virtual en los laboratorios de IBM, explica que las aplicaciones de esa tecnología son “infinitas”. Lo que hace la realidad aumentada, explica, es “ofrecer información de manera no intrusiva”. Por ejemplo, un conductor que busca direcciones no necesitaría quitar los ojos de la carretera para recibir la información que ahora consultaría en el teléfono. O un médico no tendría que mirar diferentes pantallas para leer los sensores durante una cirugía: todos los datos se proyectarían delante de sus ojos. “No estamos hablando de la siguiente plataforma de moda. Esta es la plataforma definitiva”, asegura Sipolins.

Empresas como Apple prefiere tener en secreto su participación en esta nueva tecnología, pero algunos manifiestan que la compañía trabaja en una app de cámara integrada con realidad virtual para los próximos móviles. En el mismo sentido, el último lanzamiento de Samsung, el Galaxy S8, cuenta con Bixby, un asistente virtual que promete al usuario que un día controlará todo simplemente a través de su voz. Y fuentes de Google cuya más reciente apuesta en realidad aumentada es el Proyecto Tango, un sistema que convierte el móvil en un visor 3D del mundo.

Pero todo esto trae consigo una gran interrogante ¿Qué aparato sustituirá a los móviles? Los profesionales del sector aún no tienen claro el formato del dispositivo del futuro, pero sí que debería combinar una alta capacidad óptica con tecnologías de comunicación y características de un wearable.

Los expertos señalan, sin embargo, que el gran desafío de la tecnología que pretende sustituir los teléfonos inteligentes es alcanzar la distribución masiva, debido a su elevado coste. El kit Hololens, por ejemplo, cuesta 3.000 dólares (aproximadamente 2.690 euros), aunque Microsoft asegura que trabaja con colaboradores para llegar al mercado con dispositivos de realidad aumentada por 300 euros.

Un futuro de película.

Tanto los expertos como los desarrolladores de la industria tecnológica son conscientes de que lo que parece ser el inicio del fin de la era del Smartphone suena a ciencia ficción. Advierten, sin embargo, de que se puede ir todavía más allá. “La realidad virtual es la única plataforma que ya permite proyectar información en el espacio físico.

El próximo paso estará en áreas como la bioingeniería, que acercará cada vez más la información a nuestros cerebros”, comenta Yang. Elon Musk, dueño de Tesla y SpaceX, dio el primer paso en ese sentido al presentar, en marzo, Neuralink, la start-up que pretende combinar los ordenadores con el cerebro humano, a través de una médula electrónica, como un chip, de modo que se puedan controlar las máquinas hechas con inteligencia artificial.

“Si nos damos cuenta, un smartphone es simplemente un ordenador que hace llamadas. Es fácil pensar que la realidad virtual, mucho más completa, lo sustituirá”, dice Craig, convencido de que esa transición cambiará el modo de vida actual. “Estamos al borde de un cambio tan importante como la génesis de Internet”. (Leer +)