Da el salto a Freelancer

El mercado laboral actualmente ha generado un cambio rotundo en lo que se refiere al tipo de contratación. La contratación precaria y las pocas oportunidades han empujado a miles de personas a emprender por su propia cuenta.

El emprender como  trabajador independiente es una opción cada vez más popular entre los profesionales, porque permite hacer contactos y trabajar constantemente en proyectos nuevos, además de sumar experiencias enriquecedoras.

El trabajo independiente se ha convertido en uno de los favoritos por los millennials. Este tipo de dinámica laboral consiste en realizar trabajos especializados, propios a la profesión u oficio, para personas o empresas que lo soliciten. Por su naturaleza, esta labor permite al trabajador no solo organizar sus propias tareas, sino también ajustar los horarios laborales de manera que más le convengan, lo que resulta muy beneficioso cuando se busca flexibilidad y libertad para tomar decisiones.

Una de las incógnitas más grandes es cómo será la vida sin jefes por decirlo así. Es importante tener en cuenta que no hay un jefe directo pero si unos clientes los cuales se deben de satisfacer.

Lo primero que debemos de tener en cuenta antes de dar el salto es hacernos un análisis profundo de nuestro perfil y si eres una persona ambiciosa, determinada, independiente y organizada o que ya posea cierta reputación en algún campo puede ser una gran opción. Pero seguro que te has preguntado por donde debo de empezar, para ser un trabajador freelancer. Seguramente estas pautas te van a ayudar a tomar tu decisión.

Lo primero a tener en cuenta es que debes de creer en ti mismo.

Esto es lo más importante. Debes confiar en ti mismo y en tus habilidades. Si no te sientes seguro con tus conocimientos, céntrate en mejorar antes de dar el salto. Pero esto tampoco significa que no puedas empezar a poner a prueba tus habilidades hasta que tus conocimientos estén en el nivel óptimo.

Crea tus propios proyectos personales y practica ayudando a familiares y amigos. Esto te dará experiencia y aumentará tu confianza hasta el momento en el que, casi sin darte cuenta, aceptes tu primer trabajo pagado para un cliente real.

Valora tu marca personal.

En el momento en el que te conviertes en un trabajador autónomo o freelance te conviertes en una empresa basada en ti y en los servicios que ofreces. Por eso, como cualquier otra empresa, tendrás que trabajar en crear tu propia marca, desde el aspecto que se ve en Internet hasta tu propia imagen para los momentos en los que te reúnes con clientes.

Crea un portfolio online donde enseñar tus mejores trabajos, bien en tu propia web personal.  Sé activo en redes sociales, sobre todo en las orientadas al mundo laboral, como LinkedIn.  Y si quieres que tu marca empiece a ser conocida, escribe tu propio blog donde puedas compartir tus conocimientos.

Todo dentro de la legalidad. 

Como toda empresa debes de hacerlo todo dentro de la mayor legalidad posible. Firma con tus clientes un contrato, esta será la única manera de poder defender  tu trabajo.

Contar con un modelo de contrato que te cubra las espaldas y que explique el trabajo que vas a realizar y el pago que vas a recibir a cambio. De esta manera, tendrás un seguro, trabajarás más a gusto, y tu cliente te verá como alguien mucho más profesional.

Que te conozcan por lo bueno de servicio más no por lo barato.

Cada vez la competencia es mayor. En la red se puede encontrar a cientos de diseñadores, fotógrafos o escritores freelance ofertando los mismos servicios que tú en la red.

La manera de combatir los bajos precios que ves en estas plataformas es crear trabajo de la máxima calidad. Asegúrate de que cada trabajo que entregas es lo mejor que podías haber hecho.

Sé profesional.

Existen en el mercado actual un sinnúmero de personas que ofrecen todo tipo de servicios en la modalidad de freelancer. Hay de todo clase de personas, algunas  muy cualificadas y otras que son poco profesionales sin los mayores conocimientos.

Cuida tu marca, sé honesto y no prometas cosas que no puedes hacer. Cumple los plazos marcados, mantén una buena relación con tus clientes y, sobre todo, sé buena persona.

Fórmate constantemente.

En la mayoría de los campos relacionados con la tecnología, el marketing, la gestión empresarial  la evolución es constante.  Tanto las herramientas como las tendencias cambian continuamente. Por eso, has de emplear una parte de tu tiempo a seguir aprendiendo cosas y a descubrir nuevas formas de aportar valor a tus clientes.

No te quedes atrás, porque lo que estás haciendo hoy puede no interesar a nadie dentro de 5 años y te puedes ver sin trabajo.

Relaciónate con tu entorno social.

Debes relacionarte con otra gente para seguir aprendiendo y captar nuevos clientes.

Aunque seas un diseñador web y trabajes desde el escritorio de tu casa, no te encierres en ella. Asiste a conferencias en tu ciudad, habla de tu trabajo con amigos e intenta conocer gente nueva. En los inicios, una de tus principales fuentes de clientes serán las referencias que den de ti las personas que conoces o antiguos clientes.

Por eso, es esencial aumentar tu círculo de contactos. Nunca sabes con quien puedes acabar trabajando…

Conoce todo tu entorno empresarial.

Uno de las mayores dificultades con las que te encuentras al comenzar tu carrera como freelance es que, de repente, desconocen  todo lo relacionado con la contabilidad, administración, relaciones públicas  de tu negocio. Es fundamental conocer un poco de estas gestiones si quieres evitarte dolores de cabeza en el futuro.

Actualmente existen diferentes aplicaciones que te ayudan a realizar estas tareas.

Ten en cuenta que tu negocio eres tú, por lo tanto se basa  totalmente en ti, en tu trabajo y en cómo es percibido por tus clientes. Si quieres tener éxito, trata tu marca personal de la manera que merece y sé profesional siempre, tanto de puertas para afuera como para adentro.

Y como regla de oro “Nunca hables mal de otro colega en lo referente a un trabajo” (Leer +)