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Temporada navideña, frío y enfermedades: cómo cuidarte estas fiestas

La llegada de la Navidad suele venir acompañada de reuniones familiares, salidas con amigos, desplazamientos y celebraciones que rompen rutinas. Más aún durante el invierno, cuando bajan las temperaturas, los días son más cortos y el cuerpo sufre cambios de ritmo.

Ese conjunto —estrés por la organización, exceso de estímulos, cambios de alimentación, alteraciones en el sueño y bajas temperaturas— crea un escenario ideal para que aumenten los resfriados, gripes y molestias respiratorias. El frío agrava la sensibilidad pulmonar y puede reducir la eficacia de nuestras defensas naturales.

Por qué estas semanas son de riesgo

  • El exceso de compromisos y trasnoches afecta el descanso: el sueño es clave para mantener el sistema inmune fuerte.

  • Las comidas copiosas, con más grasas, azúcares o alcohol, pueden debilitar el organismo.

  • El frío exterior puede hacer que las defensas respiratorias trabajen peor: mucosas y cilios que protegen las vías respiratorias funcionan con menor eficacia cuando las temperaturas son bajas.

  • Las reuniones y los desplazamientos aumentan el contacto con otras personas, incrementando la exposición a virus.

Cómo cuidarte en Navidad y en invierno

Para disfrutar las fiestas sin comprometer tu salud, estos consejos combinan prevención, autocuidado y sentido común:

  • Mantén hábitos saludables de sueño: intenta dormir entre 7 y 9 horas siempre que sea posible.

  • Cuida tu alimentación: elige platos equilibrados, incorpora frutas y verduras, reduce excesos de grasas y azúcares y modera el consumo de alcohol.

  • Hidrátate correctamente y consume bebidas calientes: el frío reseca las mucosas, y mantenerlas hidratadas ayuda a mantener barreras defensivas.

  • Mantén actividad física moderada: aunque el frío invite al sedentarismo, caminar o moverse ayuda a la circulación, mejora el ánimo y refuerza defensas.

  • Evita la sobreexposición al estrés: organiza con tiempo las celebraciones, reserva momentos de descanso y cuida tu salud emocional. El estrés prolongado debilita el sistema inmunitario.

  • Abrígate al salir: ropa adecuada, protección de cabeza y cuello, evitar cambios bruscos de temperatura. Esto ayuda a proteger las vías respiratorias y evita bajones de defensas.

  • Mantén la higiene habitual: lavarse las manos frecuentemente y evitar tocarse la cara son medidas simples pero efectivas para reducir contagios.

Cuidar cuerpo y mente

No se trata sólo de evitar enfermedades, sino de vivir la Navidad de forma consciente y saludable. Priorizar el sueño, compartir momentos tranquilos, disfrutar sin excesos, reconectar con lo esencial y respetar los ritmos del cuerpo ayudan a cerrar el año con bienestar. El frío y el invierno no tienen por qué ser sinónimo de malestar: con cuidados adecuados, pueden ser también momentos de calidez, descanso y equilibrio.

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