El minimalismo, una forma de vida

Enfocados en una comunidad de máximo consumo. Empieza a extenderse una corriente que invita a adquirir solo lo necesario y aprovechar al máximo lo que tienes, tanto en beneficio propio como el del planeta. Alineado a esta filosofía, surgen oportunidades de negocio.

“El minimalismo es una herramienta para deshacerte de los excesos de la vida a favor de enfocarte en lo que es importante, para que puedas encontrar la felicidad, la realización y la libertad”. Esta es la definición que ofrecen del minimalismo Joshua Fields Millburn y Ryab Nicodemus, responsables de la web The Minimalist. Ellos mismos aclaran en un post que “los minimalistas no se enfocan en tener menos, menos, menos. Nos enfocamos en hacer espacio para más: más tiempo, más pasión, más creatividad, más experiencias, más contribución, más satisfacción, más libertad”.

Conforme a esta filosofía se perfila un tipo de consumidor que tiende a reducir la adquisición de bienes a lo verdaderamente necesario y alargar la vida útil de lo que tiene. Una mentalidad en la que algunos emprendedores han encontrado su oportunidad de negocio.

Lucia Terol, responsable del sitio Sencillez Plena, es una de las principales defensoras de este movimiento en nuestro país. Bajo el eslogan ‘Minimalismo fuera y dentro’ esta emprendedora se presenta como “organizadora profesional”, es decir que ayuda a las personas a quedarse solo con lo esencial que aporta valor a su vida y deshacerse de todo lo que conservan innecesariamente. Lo hace porque está convencida de que “organizar el mundo exterior, ayuda a aclarar el interior”. La pregunta clave que deberíamos hacernos cuando no sabemos qué conservar o desterrar es: ¿lo volverías a comprar si no lo tuvieses?

Así que, al estilo de Marie Kondo, famosa y millonaria por su libro ‘La magia del orden’, Lucía Terol ofrece servicios que te ayudan a organizar tu casa, pero también tus finanzas. Como “mentora minimalista”, ofrece también charlas y conferencias sobre este tema y es autora del libro ‘Esencia minimalista’.

EL IMPERIO DE LO FUNCIONAL

“A Pepe y a mi nos gusta mucho crear marcas sólidas, con un mensaje y una filosofía, como Minimalism. La filosofía es la vida minimalista, la no dependencia de lo material. El no hace falta tener tanto para ser feliz. El mundo te dice: no pares de comprar cosas, gástate el dinero, métete en esta rueda capitalista.

Queremos ser conscientes de lo que está pasando en el planeta, ser consecuentes con el dinero que nos gastamos. Por eso estamos creando productos útiles, funcionales, de calidad para ir a trabajar, viajar, hacer deporte…”. Quien así habla es Víctor Rodado Frutos, co-fundador de Minimalism Brand.

Desde esta perspectiva han ido lanzando productos. Empezaron con unas carteras que copiaron de Estados Unidos, siguieron con unas mochilas multiusos “con varias vidas” que tanto puedes llevar como maletín de fin de semana como de bolsa de deportes, y ahora han lanzado unas camisetas de algodón que no son un derroche de creatividad. “Todo es superfuncional y todo de calidad. La marca tangibiliza el estilo de vida que tenemos los dos socios, Pepe Martín y yo. ¿Para qué quiero tres coches si trabajo a 150 metros y puedo desplazarme en bicicleta? ¿Para qué quiero 20 camisetas si con cinco o siete tengo bastante? Son cosas que nos parecen importantes y no queremos generar más ruido en el planeta”, afirma.

En la misma línea se mueven también en Muroexe, la marca madrileña de zapatillas que dice buscar el equilibrio entre “la funcionalidad y la estética. La simplicidad y el minimalismo” porque “menos es más”, que es la frase por excelencia del minimalismo. La empresa, con cinco años de trayectoria, está ya presente en 51 países, ha vendido más de 115.000 pares de zapatillas en más de 320 tiendas dispersas por el mundo.

MINICASAS

Pero el movimiento no atañe solo al retail y la industria de la moda. Sus principios pueden trasladarse a cualquier actividad económica. De hecho, el origen del término está muy vinculado al mundo del arte y la arquitectura.

En esta última área, hace tiempo que nació en Estados Unidos lo que se conoce como ‘tiny houses’, unas minicasas de poco más de 20 m2 donde no te queda otra que aprender a organizar y aprovechar el espacio en lugar de acumular bienes a lo loco. Además del tamaño, las otras ventajas son el precio y la sostenibilidad, dado que suelen emplazarse en parajes cercanos a la naturaleza

En este movimiento de casas minúsculas y sostenibles entra la propuesta de la española Shippy house basada en una arquitectura modular sirviéndose de contenedores marinos desechados para convertirlos en hogares confortables, optimizados y asequibles.

OTRA FORMA DE EMPRENDER

Pero al margen de las ideas de negocio que puedan surgir en torno al minimalismo, la mayor parte de estos emprendedores comparten un estilo de vida determinado y una forma diferente de hacer los negocios. No nos referimos solo a asumir los postulados de Eric Ries y Steven Blank sobre el lean startup para crear “nuevas empresas minimalistas” a lo Silicon Valley, sino también a una visión diferente a la hora de afrontar un negocio. Entre las características que les distinguen del resto caben citarse:

-No es solo el dinero, también la libertad. Aunque la aspiración sea la globalización y crecer, no parecen obsesionados con crear gigantes y sacrificar su vida personal por la empresa. Por ejemplo, en el caso de Minimalism afirman que los dos socios se han impuesto como norma de obligado cumplimiento reservarse un mes al año para viajar. Comportamientos como este eximen de preocupaciones financieras, de exceso de responsabilidad o de estrés.

-Utilizar el dinero y las herramientas que tienen a su alcance. Con salvedades, como la de Muroexe, son empresas que van probando poco a poco y lanzando producto conforme testean el mercado y venden.

-Sencillez del producto. Encaja dentro de su filosofía. “Vamos a ir lanzando productos nuevos que cumplan nuestras 4 grandes premisas: cómodos, útiles, de calidad y en el que el logo-marca no sea la protagonista. Sinceramente, y cada persona es libre de hacer y usar lo que quiera, no nos gustan los diseños de producto donde el logo de la marca es gigante. No necesitamos vestir una marca para ser esto o aquello, no lo necesitamos para pertenecer a algo. Nos sentimos libres sin ir marcados”, dicen los fundadores de Minimalism.

-Alto contenido intelectual, bajo en manufactura. La mayoría producen en China o la India y lo dicen sin tapujos. Ello no quita para que no defiendan altos cánones de calidad.

-Productividad. Tendencia a suprimir gastos innecesarios y tareas innecesarias. Se trata de hacer más con menos.

-Mejorar la vida de todos. Pocos hablan de abordar la solución a grandes problemas, pero sí insisten en su deseo de hacer un poco más fácil y feliz la vida de todos y de ayudar al planeta.

Fuente. emprendedores.es