Aspectos fundamentales para ser un líder carismático.

Habla de ellos Pau Forner Navarro, autor del libro ‘Dirige tu vida’, donde desvela los secretos del carisma y, basándose en estudios científicos, desmonta algunas creencias generalizadas que, en su opinión, nos impiden avanzar.

Biotecnólogo de formación, hace años que, por cuestiones personales, Pau Forner Navarro empezó a interesarse por la habilidades sociales y emocionales. Investigó a fondo y se formó en dichas áreas. De ello surgió habilidad social, un blog que a día de hoy cuenta con más de 40.000 suscriptores y tiene 400.000 páginas vistas al mes. En él explica de forma sencilla, pero siempre apoyándose en estudios científicos, la importancia de desarrollar las habilidades sociales no solo para relacionarlos y conectar bien con los demás sino también para ser más felices.

De cómo conseguirlo habla este experto en psicología social en su libro ‘Dirige tu vida: aprende las habilidades sociales que te llevarán al éxito personal’, cuyo tema principal gira en torno a los aspectos que configuran las personalidades carismáticas y cómo desarrollarlos.

¿Por qué disponer de carisma es algo especialmente recomendable para un emprendedor? “Primero, porque está científicamente demostrado que las personas con carisma ganan más dinero gracias a la persistencia y la autoconfianza y segundo porque, sea en el ámbito que sea, existen pocos líderes que no sean carismáticos”, es la respuesta de Pau Navarro.

Tres son las patas que, en su opinión, son capaces de hacer que una persona sea carismática: la competencia, la confianza y la cercanía. Él mismo explica en qué consiste cada una de ellas.

LA CONFIANZA

Más que a la que despertamos en los demás, se refiere en este punto a la confianza propia, lo que también podría llamarse autoestima. “Difícilmente podremos relacionarnos bien con los demás si no nos relacionamos bien con nosotros mismos”, sostiene. Para conquistar la autoconfianza insiste también en desmitificar una creencia generalizada según la cual es mejor no emprender algo si no estamos previamente convencidos de que lo vamos a lograr con éxito. Este sería un pensamiento limitante que nos paraliza ante el miedo al fracaso. “Eso de que tienes que sentirte confiado antes de empezar algo no es así. El orden es el inverso. Primero son los actos y con ellos llega la confianza”, dice y lo ilustra con el ejemplo de cuando empezamos a aprender a montar el bicicleta. “A medida que vamos pedaleando y comprobamos que podemos con eso ganamos la confianza”.

La misma fórmula serviría para erradicar otra de las emociones que conducen a la pasividad: la falta de motivación. “Muchas veces pensamos, no voy a hacer esto porque no me siento lo suficientemente motivado. Para hacer algo, solo hay que empezar a hacerlo porque actuación y motivación vienen rodados. Si nos quedamos con la primera creencia, seremos esclavos de nuestras emociones”, advierte.

LA COMPETENCIA

Habla de que una persona es competente cuando reúne dos requisitos fundamentales. El primero es ser especialmente bueno en algún campo. Tener unas destrezas y unas habilidades que hacen que los demás les contemplemos como una autoridad en la materia. Pero los conocimientos no son suficientes. El otro requisito que hará a la vista de los demás a una persona carismática es la cercanía. Es decir que, además de ser bueno en algo, tienes que ser una persona cercana. El uno sin el otro no existen, pero para explicar el primero de forma eficaz el vehículo es la palabra.

LA CERCANÍA

De la cercanía derivará la confianza que generes y la capacidad de conectar con las personas a las que te diriges. Es aquí donde entra en juego el arte de comunicar. “Lo de ser bueno en algo depende de uno mismo, pero la forma de trasladar esa competencia al conjunto es la palabra y para utilizarla de forma eficaz hace falta la asertividad”. La RAE define la asertividad como la cualidad de una persona “que expresa su opinión de manera firme”. Sin embargo, para Pau Navarro es una forma sencilla de expresarse que se ciñe paso a paso al camino que siguen las personas en la toma de decisiones. Este proceso lo resume en cuatro pasos: primero nos informamos, después pensamos, ese pensamiento genera una emoción y esta impulsa una acción. Cuanto antes incorporemos la comunicación en este proceso, más posibilidades tendremos de ser asertivos, sin esperar a que sean las emociones las que dicten nuestros actos. Las personas con capacidad de manifestar sus convicciones y defender sus derechos sin violentar a otros es otro de las características que les hace más carismáticas.

Otro factor que contribuye es la comunicación emocional. Según Pau Navarro, la mayoría de nosotros, estamos acostumbrados a presentarnos siguiendo las pautas de la comunicación factual. Es decir, presentando sólo los hechos, del tipo me llamo…, trabajo como…en la empresa que sea. Mucho más efectivo sería acompañar esa información de alguna emoción como la de trabajo como….porque me apasiona el mundo de …y me encantaría ayudar a…Con este segundo mensaje, cargado de algún que otro verbo emocional, consigues que la persona que lo recibe crea que te conoce mejor y facilita la conexión. “Las personas carismáticas usan la comunicación emocional en positivo -no los que expresan todo el tiempo emociones negativas- porque saben que así es más fácil empatizar, útil no solo para ganarnos la confianza de los demás, sino también para conseguir que la otra persona se abra igualmente por el fenómeno espejo y por reciprocidad”, explica Navarro.

Fuente: www.emprendedores.es