Muchos pequeños negocios empiezan el año sin un presupuesto. Se trabaja, se factura y, al final del ejercicio, se mira qué ha pasado. El problema es que, cuando llega esa foto, ya no hay margen para corregir nada. Un presupuesto no es un documento para el banco: es una herramienta para tomar decisiones antes de que los números te las impongan. Y se puede preparar en una tarde con una hoja de cálculo.
1. Parte de los datos reales de 2026
Antes de pensar en el año que viene, ordena lo que ha pasado este. Saca de tu programa de facturación o de tu gestoría las ventas y los gastos mes a mes de 2026. Si aún faltan noviembre y diciembre, estímalos con los datos del año anterior. Este será tu punto de partida: sin él, el presupuesto será una lista de deseos.
2. Estima las ventas con prudencia
Plantea las ventas mes a mes, no como una cifra anual. Así reflejas la estacionalidad de tu negocio: no factura igual un restaurante en agosto que en diciembre, ni una asesoría en junio que en enero. Sé prudente: es mejor un presupuesto que se supera que uno que nunca se cumple. Si prevés crecer, explica de dónde vendrá ese crecimiento: un cliente nuevo, una subida de precios o un servicio más.
3. Separa gastos fijos y variables
- Fijos: los que pagas vendas o no vendas, como el alquiler, los salarios, la cuota de autónomos, los seguros, las suscripciones o la gestoría.
- Variables: los que dependen de las ventas, como las materias primas, las comisiones, el transporte o los envíos.
Repasa los fijos con lupa: es donde suelen esconderse los pequeños gastos que, sumados, pesan mucho al final del año.
4. Calcula tu punto de equilibrio
Es la cifra de ventas a partir de la cual empiezas a ganar dinero. Se calcula dividiendo los gastos fijos entre el margen que te queda de cada venta (en porcentaje). Saber cuánto necesitas facturar cada mes para cubrir costes cambia la forma de decidir precios, contrataciones o inversiones.
5. No olvides la tesorería ni los impuestos
Beneficio y dinero en el banco no son lo mismo. Anota cuándo cobras y cuándo pagas, y reserva los meses en que vencen los impuestos trimestrales y las pagas extra. Un buen presupuesto anticipa los meses con menos liquidez para que no te pillen por sorpresa.
6. Revísalo cada mes
Un presupuesto no se hace para guardarlo en un cajón. Dedica media hora al mes a comparar lo previsto con lo real. Si una partida se desvía, detectarlo en marzo te deja nueve meses para reaccionar.
Preparar el presupuesto de 2027 no exige ser experto en finanzas: exige datos de este año, prudencia con las ventas y control de los gastos fijos. Si quieres ir un paso más allá, siéntate con tu gestoría en noviembre y revisadlo juntos antes de cerrar el ejercicio.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el asesoramiento profesional sobre cada caso concreto.
Colaboración · BROKENTIA
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