Que debemos comer para parar el calor.

La llegada del verano nos trae una serie de cambios que es aconsejable adoptarlos,  como lo son los hábitos de  la alimentación durante esta época del año. Cocinar con los ingredientes que nos ofrecen el huerto o el mar durante cada estación del año, es una gran opción no solo es más sano, sino también más rico, barato y sostenible.

Expertos nos brindan algunos Tips a tener en cuenta si queremos este verano enfrentar la ola de calor de la mejor manera. Entre ellos están:

La fruta.  

El verano nos ofrece una explosión de variedad y color frutal. Algunas de ellas como la sandía es uno de los bocados más apetecibles de la temporada, de esos que entran bien incluso en los días de más calor. Tomarla tal cual o con chile, sal y zumo de lima o limón siempre es una opción, pero también puedes currarte una ensalada con feta y cebolla roja ‘Nigella style’ o una sopa con curry, chile y queso azul y convertirla en media comida. Si la vida no te da ni para comer, también te la puedes beber acompañada de cítricos y menta, y un poco de vodka o ron si quieres darle más alegría o convertirla en un polo especiado.

El melón también es tu amigo  durante esta época lo puedes preparar con queso feta en la ensalada, en este caso con almendras, hierbas aromáticas y aliño de limón.

En sopa podéis mezclarlo con leche de coco y lima o con yogur, pepino y chía, y podéis beberlo como agua fresca con mango o, algo más contundente, en forma de batido con aguacate y albahaca.

Los melocotones de agua o viña, sus primas las nectarinas y esos parientes bajitos llamados paraguayos también están en su mejor momento.

Además de recomendaros fervorosamente añadir cualquiera de los tres a un gazpacho, con los primeros podéis hacer una fastuosa ensalada con mozarella y tomate o pasarlos por la brasa y acompañarlos de una vinagreta y queso de cabra (o utilizarlos como guarnición para un plato de carne o pato). Si os apetece algo dulce, podéis cocerlo con vainilla y cerezas y usarlo para acompañar helados o yogures, o preparar un delicioso zumo.

Otras frutas como las  nectarinas una fruta que permite comérsela por la calle, en la playa, en el trabajo sin necesidad de cuchillo. Con los paraguayos también se pueden hacer grandes ensaladas. También es el momento de las ciruelas rojas y las amarillas son muy apetecidas.



Las Verduras.

Las hortalizas también en está época del año son una gran opción. El sol y el calor las ponen de sabor y mejor textura. Uno de los reyes indiscutibles de la temporada es el tomate. La naturaleza ha sido sabia al hacerlo coincidir en estacionalidad con el pepino y el pimiento, lo que permite que exista esa maravilla llamada gazpacho.

El pepino está en su momento, una nueva forma de degustarlos es triturarlo con yogur de cabra, menta y zumaque, a mezclarlo con garbanzos en ensalada y a deshidratarlo ligeramente para ponerlo, bien especiado, sobre un lecho de queso feta.

El pimiento crudo salteado con un poco de cebolla, calabacín, salsa de soja y un huevo añadido en el último momento puede acompañar un arroz salvaje o unos udon  (la solución perfecta para una comida rápida y sabrosa). Horneados pueden formar parte de una muhammara, una ensalada con salmón o una escalibada. Con una sartén puedes preparar shakshuka, y si lo que tienes en la nevera son pimientos verdes puedes hacerlos al vapor para acompañar unas patatas aliñadas, o sofreírlos en un arroz meloso.

Los calabacines y berenjenas. Los primeros se pueden tomar crudos por ejemplo en ensalada o como envoltorio de unos canelones fresquitos, salteados con pasta y panceta crujiente o en formato espagueti, con ajo y guindilla. Las berenjenas se pueden preparar estilo chinorri, iraní, italiano, escabechadas y hasta utilizar como ingrediente de una tarta de chocolate: sus posibilidades son casi infinitas. Ambas hortalizas deben estar firmes, sin manchas y sin golpes cuando las compremos.

Lo mejor del mar.

Aunque estamos acostumbrados a la oferta de todo tipo de pescado y marisco durante todo el año, lo cierto es que los frutos del mar si no son de piscifactoría o traídos de las Quimbambas también tienen estaciones (en este caso relacionadas con los ciclos reproductivos de las especies o la temperatura del agua). Es un estupendo momento para comer cualquier cosa del mar que tenga bigotes o antenitas: gambas, langostinos, langosta, cigalas, camarón o centolla están en su momento óptimo de consumo.

Las gambas se pueden comer crudas en ensalada con frutas exóticas, acompañando un plato de pasta con pesto de rúcula o un falso cuscús de brócoli. Con los langostinos podéis hacer prácticamente lo mismo, aunque normalmente son un poco menos sabrosos.

Algo que sí utilizamos a menudo y que está en su mejor momento es la sardina, un sabroso pescado azul cuyo precio todavía no es prohibitivo y que se puede preparar de mil maneras. Sin pasar por el fuego los ejemplares más pequeños se pueden hacer en vinagre igual que los boquerones, y también pueden marinarse con tomate y aceitunas o hacerse en salazón para acompañar ensaladas (y casi cualquier cosa). Con un poco de plancha pueden servirse con un tartar de tomate o como parte de una hamburguesa, y en los momentos de más hambruna comerse con pasta y piñones.

El bonito es otro pescado que pasa justo ahora por su mejor momento del año. Con él podéis hacer más o menos lo mismo que con el atún, siendo su pesca bastante más sostenible. Con él podéis preparar el clásico marmitako.