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¿Por qué Platón anticipó nuestra relación con las nuevas tecnologías y el olvido cognitivo?

La llegada de nuevas tecnologías siempre ha generado debates intensos sobre su impacto en la mente humana. Aunque hoy nos ocupamos de redes sociales, dispositivos inteligentes y algoritmos que almacenan y procesan información al instante, el filósofo Platón ya exploró preocupaciones similares hace más de dos mil años. Su reflexión sobre la escritura, narrada en el diálogo Fedro, constituye una de las primeras críticas al efecto que una herramienta tecnológica puede tener sobre la memoria y la forma en que aprendemos y pensamos.

Aunque la tecnología ha evolucionado de forma espectacular, las preguntas de Platón sobre cómo las herramientas externas influyen en nuestras capacidades mentales parecen más relevantes que nunca.

El mito de la escritura como tecnología cognitiva

En el Fedro, Platón presenta un diálogo entre el sabio egipcio Theuth, inventor de la escritura, y el rey Thamus, quien critica su creación. Theuth propone que la escritura sería un avance que ayudaría a la memoria y a la sabiduría. Sin embargo, Thamus argumenta que, lejos de fortalecer la memoria interna, la escritura podría provocar olvido en quienes la utilizan porque ya no ejercitan su capacidad de recordar por sí mismos.

Esta observación distingue entre dos formas de tratar la información: la memoria interna, que requiere esfuerzo y práctica, y una memoria externa que actúa como recordatorio, dejando al individuo menos necesitado de ejercitar su mente.

Tecnología, memoria y conocimiento

Para Platón, el problema no radica únicamente en la escritura como herramienta, sino en el tipo de relación que generamos con ella. Si dependemos de un medio externo para recordar, tendemos a practicar menos nuestra propia memoria. La información permanece accesible, pero no integrada de forma profunda en nuestra mente. Algunos intérpretes de este argumento sugieren que, aunque la tecnología facilita el acceso a datos, puede también disuadirnos de desarrollar habilidades cognitivas internas.

Esto no significa que Platón rechazara automáticamente cualquier herramienta, sino que advertía sobre la diferencia entre conocimiento interiorizado y reminiscencia asistida por tecnología. La memoria que se practica y se construye desde dentro no es equivalente a la que se apoya casi exclusivamente en registros externos.

Paralelismos con las tecnologías actuales

Hoy vivimos una proliferación de tecnologías que externalizan cada vez más funciones cognitivas: calendarios digitales que recuerdan citas en lugar de nuestra memoria, buscadores que responden consultas al instante, aplicaciones que almacenan y organizan datos personales. Estos sistemas nos liberan de ciertas cargas mentales, pero también pueden moldear la forma en que pensamos y aprendemos.

Esta tendencia se conoce como descarga cognitiva: delegar tareas mentales a herramientas externas para reducir el esfuerzo interno. Aunque esta estrategia puede aumentar la eficiencia en situaciones puntuales, también plantea la pregunta de si estamos sacrificando parte de nuestra capacidad cognitiva a largo plazo al no ejercitarla de manera regular.

Entre la eficiencia y la atrofia mental

La crítica de Platón no se limita al rechazo de la escritura, sino que subraya un fenómeno más general: cuando confiamos excesivamente en tecnologías que recuerdan por nosotros, dejamos de entrenar ciertos mecanismos mentales que históricamente han sido esenciales para aprender y razonar.

De esta manera, el pensamiento de Platón puede interpretarse como una invitación a reflexionar sobre qué habilidades estamos dispuestos a perder a cambio de comodidad y acceso rápido a la información. No se trata de demonizar las tecnologías, sino de comprender sus efectos sobre la estructura de nuestra mente y la calidad de nuestras capacidades cognitivas.

El equilibrio entre herramienta y pensamiento

La historia del rey Thamus y el inventor Theuth sugiere que toda tecnología cognitiva conlleva un riesgo y un beneficio. La escritura permite almacenar y transmitir conocimiento a través del tiempo, ampliando nuestra cultura y facilitando el aprendizaje. Sin embargo, también puede debilitar la práctica activa de recordar si la convertimos en nuestra principal fuente de certeza.

Este equilibrio entre utilizar herramientas externas y fortalecer nuestras capacidades internas sigue siendo una cuestión central en la era digital. Las reflexiones de hace siglos sobre la escritura parecen resonar hoy en debates sobre inteligencia artificial, redes sociales, educación digital y dependencia de dispositivos.

Una lección clásica para un mundo tecnológico

Al mirar al pasado, Platón nos ofrece una perspectiva crítica sobre nuestra relación con las herramientas que inventamos. Su preocupación por el olvido inducido por la dependencia tecnológica no es un rechazo total de la innovación, sino un recordatorio de que el valor del conocimiento no está solo en acceder a la información, sino en interiorizarla y hacerla parte de nuestra comprensión profunda del mundo.

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