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Mitos y verdades sobre la carga de coches eléctricos: qué debes saber

La adopción de vehículos eléctricos (VE) continúa creciendo a nivel global, impulsada por la conciencia ambiental, las políticas de descarbonización y los avances tecnológicos en baterías y sistemas de propulsión. Sin embargo, junto con esta expansión también circula mucha información confusa o errónea sobre cómo funcionan realmente los procesos de carga de estos vehículos. Separar los hechos de los mitos es clave para consumidores, empresas y responsables de infraestructura que están planificando inversiones en movilidad eléctrica.

¿Cuánto tiempo tarda realmente en cargarse un coche eléctrico?

Uno de los mitos más comunes es que cargar un coche eléctrico siempre toma muchísimo tiempo en comparación con llenar un tanque de combustible. La realidad es más matizada: el tiempo de carga depende de varios factores, entre ellos el tipo de cargador, la capacidad de la batería y la tecnología del propio vehículo.

  • Carga domiciliaria estándar: utilizando un enchufe convencional o una estación de carga doméstica de nivel 2, es común que un vehículo necesite desde varias horas hasta toda una noche para completar una carga total. Esto es suficiente para la mayoría de los desplazamientos diarios, ya que muchos conductores recorren menos de 100 km por día.

  • Cargadores rápidos o ultrarrápidos: en estaciones públicas de carga de alta potencia, algunos modelos pueden recuperar entre el 20 % y el 80 % de la batería en menos de 30 minutos. Esto reduce significativamente el “tiempo de parada” en viajes largos, aunque la velocidad disminuye al acercarse al 100 % por razones de eficiencia y salud de la batería.

La salud de la batería no se mide solo en kilómetros

Otro malentendido frecuente es que la vida útil de la batería se evalúa únicamente por la cantidad de kilómetros recorridos. En realidad, la salud de una batería de ion-litio —el tipo más común en coches eléctricos modernos— está influenciada también por:

  • Temperaturas extremas: tanto el calor como el frío pueden acelerar la degradación si no hay sistemas de gestión térmica adecuados.

  • Patrones de carga: cargar al máximo (100 %) o descargar por completo con frecuencia puede reducir la vida útil. Por eso, muchos fabricantes recomiendan mantener la carga entre 20 % y 80 % para uso habitual.

  • Uso de carga rápida: aunque conveniente, un uso excesivo de carga ultrarrápida puede generar más estrés térmico en la batería que cargas lentas regulares.

¿Cargar es caro? Depende del lugar y la infraestructura

Existe la creencia de que cargar un vehículo eléctrico es siempre costoso o más caro que usar gasolina o diésel. La verdad es que el costo por kilómetro recorrido suele ser menor con electricidad, aunque depende de factores como:

  • La tarifa eléctrica local: en muchos países, cargar en casa con tarifa nocturna o en momentos de baja demanda es muy económico.

  • Cargas públicas: a menudo tienen un precio por minuto o por kWh superior al doméstico, pero ofrecen la conveniencia de viajar largas distancias.

  • Energía renovable: si la recarga se realiza con electricidad procedente de fuentes limpias (solar, eólica), los costes ambientales son mucho menores, aunque el coste monetario puede variar.

La infraestructura está en aceleración

La percepción de que no existen suficientes puntos de carga es otra creencia extendida. Si bien en algunos países aún falta cobertura, la infraestructura está creciendo rápidamente. Las estaciones de carga pública se multiplican en carreteras, centros comerciales, parkings urbanos y estaciones de servicio, con inversiones tanto privadas como públicas buscando acelerar la adopción de vehículos eléctricos.

Además, las redes inteligentes y las aplicaciones móviles permiten planificar rutas, reservar puestos de carga y gestionar pagos de manera integrada, ofreciendo una experiencia de uso cada vez más fluida.

Integración con hogares y redes energéticas

Un aspecto innovador del ecosistema VE es su potencial interacción con redes energéticas domésticas o comunitarias. Tecnologías como el vehicle-to-grid (V2G) permiten que los vehículos eléctricos no solo consuman energía, sino que también la devuelvan a la red en momentos de alta demanda, lo que puede beneficiar tanto al sistema eléctrico como al propietario del vehículo.

Del mismo modo, la combinación de paneles solares, baterías domésticas y coches eléctricos permite almacenar energía limpia durante el día y usarla en la noche, mejorando la eficiencia energética global del hogar.

El papel del usuario informado

El usuario que comprende cómo y cuándo cargar, cómo cuidar la batería, qué infraestructura está disponible y cómo optimizar costos y tiempos se encuentra en una mejor posición para tomar decisiones acertadas. La transición hacia la movilidad eléctrica no es solo técnica, sino también educativa: separar hechos de mitos ayuda a planificar mejor la adopción, evaluar opciones y aprovechar al máximo las ventajas de los coches eléctricos.

La electrificación del transporte es una pieza clave en la descarbonización y en la transformación de los sistemas de movilidad urbana y regional. Entender cómo funciona la carga y cómo se mantiene la salud de las baterías permite ver que, lejos de ser algo complicado o inaccesible, la movilidad eléctrica está cada vez más integrada en la vida cotidiana.

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