La presencia de Castilla-La Mancha en FITUR 2026 ha supuesto mucho más que una acción promocional puntual: ha sido la confirmación de una estrategia turística madura, coherente y orientada al futuro, en la que el territorio se presenta con identidad propia y un mensaje claro. En este contexto, la Provincia de Albacete ha adquirido un protagonismo destacado, consolidándose como uno de los grandes referentes del turismo de interior en España y demostrando que su propuesta está preparada para competir en un escenario cada vez más exigente y profesionalizado.
Durante esta edición de la feria, Castilla-La Mancha ha sabido trasladar una visión del turismo basada en la autenticidad, la sostenibilidad y la experiencia, alejándose de discursos genéricos para construir un relato reconocible y alineado con las nuevas demandas del viajero. El stand regional se ha convertido en un espacio vivo, pensado tanto para la promoción al gran público como para el encuentro profesional, donde administraciones, empresas y agentes del sector han trabajado con un objetivo común: atraer un turismo de mayor calidad, con impacto real en la economía local y capacidad de generar desarrollo a medio y largo plazo.
Dentro de ese relato regional, Albacete ha dado un paso al frente. La provincia ha sabido presentarse como un destino diverso y sorprendente, capaz de ofrecer experiencias muy distintas bajo un mismo paraguas de identidad. Naturaleza, cultura, gastronomía, tradición y modernidad han convivido en una propuesta equilibrada que rompe con estereotipos y sitúa a Albacete como un territorio por descubrir, pero también por repetir. Desde sus espacios naturales de alto valor ambiental hasta su creciente dinamismo urbano, la provincia ha mostrado en FITUR que dispone de recursos, talento y visión para consolidarse como un destino completo.
La gastronomía ha sido uno de los grandes ejes de esta promoción, entendida no solo como atractivo turístico, sino como elemento clave de identidad y motor económico. Albacete ha aprovechado el escaparate de FITUR 2026 para poner en valor el producto local, la cocina de raíz y la evolución de una hostelería cada vez más profesionalizada, que sabe mirar al futuro sin perder el vínculo con la tradición. Comer en la provincia se ha presentado como una experiencia cultural en sí misma, conectada con el territorio y con las personas que lo habitan.
Otro de los aspectos más relevantes ha sido la apuesta por un modelo de turismo sostenible entendido desde la responsabilidad y el sentido común. Lejos de planteamientos teóricos, la promoción de Albacete ha incidido en un turismo que respeta el entorno, que cuida sus espacios naturales y que integra a las comunidades locales como parte activa del desarrollo turístico. El impulso al turismo rural, la valorización del patrimonio natural y cultural y la creación de experiencias auténticas han sido pilares fundamentales de este enfoque.
FITUR 2026 ha servido también como una auténtica palanca económica para la provincia. Más allá de la visibilidad mediática, la feria ha permitido a empresas y proyectos turísticos de Albacete establecer contactos, generar oportunidades de negocio y reforzar su posicionamiento en mercados estratégicos. La presencia en Madrid no termina cuando se cierra la feria; comienza ahí un trabajo de continuidad que se traduce en visitantes, inversiones y reputación territorial.
La sensación que deja esta edición es clara: Albacete ya no se presenta desde la discreción, sino desde la confianza. Confianza en su potencial, en su identidad y en una estrategia bien definida que entiende el turismo como una herramienta de desarrollo sostenible y de futuro. Castilla-La Mancha ha sabido construir un discurso común y sólido, y Albacete ha demostrado que está preparada para ocupar un lugar protagonista dentro de él, no solo como destino emergente, sino como una provincia con voz propia en el mapa turístico nacional.











































