Un trágico accidente ferroviario sacudió el domingo 18 de enero de 2026 en las cercanías de Adamuz (Córdoba), en el sur de España, cuando dos trenes de alta velocidad descarrilaron y colisionaron, provocando más 24 fallecidos y un elevado número de heridos, entre ellos varios en estado crítico.
El suceso se produjo hacia las 19:39 h, poco después de que un tren de alta velocidad operado por Iryo y que realizaba el trayecto desde Málaga–María Zambrano hasta Madrid–Puerta de Atocha, saliera de la vía en un puesto de desvío en Adamuz y cruzara a la vía contigua. En ese momento, circulaba en sentido contrario un tren de la operadora Renfe Alvia, con destino Huelva, que también terminó descarrilando tras el impacto.

Según datos recopilados por las autoridades, en conjunto viajaban más de 480 personas entre ambos trenes. Las labores de rescate y evacuación se vieron complicadas por la posición de los vagones y el terreno escarpado donde quedaron los coches delanteros del tren de Renfe, que cayeron por un talud, dificultando el acceso a los equipos de emergencia.
Los servicios sanitarios han confirmado que decenas de pasajeros han resultado heridos, con más de 70 hospitalizados, algunos en estado grave y numerosos atendidos por lesiones de diversa consideración en centros médicos de la región.
Respuesta de las autoridades y suspensión del servicio
Las fuerzas de emergencia, incluidas unidades de bomberos, la Unidad Militar de Emergencias (UME) y equipos de Cruz Roja, fueron desplegadas inmediatamente, estableciendo hospitales de campaña en el municipio y puntos de atención para familiares de las víctimas.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, suspendió su agenda oficial para coordinar personalmente la respuesta institucional, expresar su pesar a las familias afectadas y supervisar las tareas de asistencia a los heridos y damnificados. El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, también se desplazó al lugar del siniestro y calificó la jornada como “uno de los días más duros para Andalucía”.
La operadora de infraestructuras ADIF anunció la suspensión de todos los servicios ferroviarios de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, incluyendo las líneas que conectan con Córdoba, Sevilla, Málaga y Huelva, al menos durante la jornada de hoy, afectando a cientos de trenes y miles de pasajeros programados.
Investigación y contexto
El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Óscar Puente, calificó el accidente como “tremendamente extraño”, debido a que se produjo en un tramo de vía recientemente renovado, y anunció la apertura de una investigación exhaustiva para esclarecer las causas que provocaron el descarrilamiento inicial del tren de Iryo.
Este suceso representa uno de los accidentes ferroviarios más significativos de los últimos años en España, y ha generado un intenso debate sobre la seguridad en la red de alta velocidad, actualmente la segunda más extensa del mundo.
Solidaridad y apoyo comunitario
El pequeño municipio de Adamuz, con poco más de 4 000 habitantes, ha mostrado una respuesta solidaria inmediata, ofreciendo alojamiento, alimentos y espacios de atención para quienes quedaron atrapados por el accidente o se encontraban desplazados.
Las autoridades han habilitado líneas telefónicas de atención a familiares, espacios de información en principales estaciones y equipo de apoyo psicológico para los afectados, en un esfuerzo combinado entre instituciones públicas y organizaciones civiles.










































