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Noviembre en la cocina: frutas y verduras de temporada que no puedes dejar pasar

Con la llegada de noviembre, la gastronomía se viste de otoño y nos ofrece una despensa repleta de productos que combinan sabor, frescura y beneficios nutricionales. Cocinar con ingredientes de temporada no solo garantiza platos más sabrosos, sino que también es una elección respetuosa con el medio ambiente y apoya a los productores locales. Durante este mes destacan verduras como la calabaza, el boniato, las alcachofas y la col lombarda, así como frutas como la granada, la manzana, la pera o el membrillo, que permiten elaborar recetas llenas de color, aroma y nutrientes esenciales.

Crema de calabaza con jengibre

Ingredientes:
Calabaza pelada y cortada en cubos, una cebolla, un diente de ajo, 500 ml de caldo vegetal, jengibre fresco al gusto, nata o leche vegetal opcional, aceite de oliva, sal y pimienta.

Preparación:
Sofríe la cebolla y el ajo picados en aceite hasta que se vuelvan transparentes y luego añade la calabaza junto con el jengibre rallado, salteando durante un par de minutos. Incorpora el caldo vegetal y cocina a fuego medio hasta que la calabaza esté tierna. Tritura la mezcla con una batidora hasta obtener una textura cremosa, ajusta la sal y la pimienta y añade un chorrito de nata o leche vegetal antes de servir. Esta crema es ideal para reconfortar los días fríos y resaltar el sabor auténtico del otoño.

Ensalada templada de boniato con espinacas y granada

Ingredientes:
Boniato cortado en cubos, hojas de espinaca fresca, granos de granada, frutos secos al gusto como nueces o almendras, aceite de oliva, vinagre, sal y pimienta.

Preparación:
Asa los cubos de boniato en el horno con un poco de aceite hasta que estén dorados y tiernos. Mezcla las espinacas con la granada y los frutos secos y añade el boniato templado. Aliña con aceite de oliva, vinagre, sal y pimienta y sirve inmediatamente para disfrutar del contraste entre lo dulce del boniato, lo crujiente de los frutos secos y la frescura de la granada.

Alcachofas salteadas con ajo y limón

Ingredientes:
Alcachofas frescas limpias y troceadas, dos dientes de ajo laminados, zumo de un limón, aceite de oliva, sal y pimienta.

Preparación:
Calienta el aceite y añade los ajos laminados, salteándolos hasta que comiencen a dorarse. Incorpora las alcachofas y cocina a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que estén tiernas. Añade el zumo de limón, ajusta la sal y la pimienta y sirve caliente como guarnición ligera y sabrosa.

Guiso de níscalos con patata y pimentón

Ingredientes:
Níscalos frescos limpios, dos patatas medianas cortadas en cubos, una cebolla, una cucharadita de pimentón dulce, 500 ml de caldo de verduras, aceite de oliva, sal y pimienta.

Preparación:
Sofríe la cebolla picada en aceite hasta que adquiera un tono dorado. Añade las patatas y cocina unos minutos antes de incorporar los níscalos. Espolvorea el pimentón y mezcla bien, luego vierte el caldo y cocina a fuego medio hasta que las patatas estén tiernas y el guiso tenga una textura melosa. Ajusta la sal al gusto y sirve caliente acompañado de pan crujiente.

Tarta rústica de manzana y pera

Ingredientes:
Manzanas y peras, masa quebrada, canela y azúcar.

Preparación:
Corta la fruta en láminas y colócala sobre la masa. Espolvorea con azúcar y canela al gusto y hornea hasta que la masa esté dorada y la fruta tierna. Esta tarta combina dulzura y aroma y evoca los sabores típicos del otoño en cada bocado.

Membrillo casero

Ingredientes:
Membrillos, azúcar y limón.

Preparación:
Cuece los membrillos pelados y cortados con agua hasta que estén tiernos. Tritura la mezcla junto con el azúcar y un poco de limón y cocina a fuego lento hasta obtener una consistencia de pasta. Este membrillo es ideal para acompañar quesos o como ingrediente en postres otoñales, aportando un toque dulce y aromático.

Noviembre invita a reconectar con la cocina de temporada. Las verduras y frutas de esta época permiten elaborar platos nutritivos, llenos de color y sabor, ideales para disfrutar de los aromas y la riqueza de la gastronomía otoñal. Incorporarlas en la dieta diaria mejora la alimentación y promueve hábitos conscientes y respetuosos con el entorno, convirtiendo cada comida en una experiencia deliciosa y saludable.

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